Milagro en Salta

PRESENCIA INICIAL:
En el año 1990 comienzan las apariciones de la Santísima Virgen en Salta (República Argentina) a una mujer, la Sra. María Livia Galliano de Obeid, que a principios de ese año comienza a tener las primeras manifestaciones sobrenaturales que la sorprendieron mucho, una voz interior que le hablaba a su corazón. Estos coloquios fueron sucediéndose con frecuencia, manifestándose como LA MADRE DE DIOS.
Guarda este secreto creyendo que no trascendería más allá de su alma, aunque los cambios producidos en ella eran muy elocuentes ya que siente un inmenso deseo de recogimiento y oración por lo que esto la lleva a compartirlo con su círculo familiar más íntimo – esposo, hijos, padres y hermanos – que desde ese momento están a su lado acompañándola en la Misión que la Virgen le trasmite como deseo de Dios.

PRIMERA APARICIÓN DE LA SANTÍSIMA VIRGEN:
La primera aparición de la Virgen fue en la intimidad de su hogar donde, en medio de una inmensa luz, aparece una joven de alrededor de 14 años, con sus manos y brazos extendidos hacia abajo y desde donde salen luces purísimas en forma de rayos como de cristal. De una belleza incomparable, ojos de un profunde azul mar, vestido blanco purísimo, un manto azul con destellos verdosos y un velo blanco sobre su cabeza. Sus pies descalzos apenas apoyados en una nube a escasos centímetros del suelo. Esta joven se presenta COMO LA MADRE DE DIOS y sus apariciones son casi diarias a partir de ese momento y por cinco años en que la va preparando a María Livia  para la Misión que Dios le tiene preparada, tiempo en que guarda riguroso silencio a pedido de su confesor personal, al que le obedece en todo.
También durante ese lapso, la Virgen le da a conocer varios secretos, algunos que se cumplirían inmediatamente, otros que debían cumplirse más adelante y otros que debían guardarse hasta el momento que ELLA lo manifestara.

Virgen de Salta

DIFUSIÓN DE LOS MENSAJES:
En el año 1995, la Virgen le pide que se dirija al Monasterio SAN BERNARDO de Carmelitas Descalzas de Salta con un mensaje para ellas muy especial “QUE SEAN LAS TRANSMISORAS DE SUS MENSAJES» (16-11-1995) A partir de allí, la Comunidad de Carmelitas adopta espiritualmente a María Livia acompañándola en este nuevo camino entre rosas y espinas, sosteniéndola con oraciones y amor hasta estos días.
El 30 de octubre de 1997, el Sr. Arzobispo de Salta Moisés Julio Blanchoud  autoriza a publicar el libro con los mensajes recibidos, lo que se lleva a cabo con la impresión de varias ediciones.

APARICION DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO:
La señora María Livia tiene también apariciones de Nuestro Señor Jesucristo en donde le da a conocer en sus mensajes la obra que hará desde ese lugar en Salta.
En uno de esos mensajes, le aparecen estas palabras de parte de Jesús; “YO SOY EL SACRATÍSIMO CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS, ADORADME PERPETUAMENTE EN REPARACIÓN”, y le dicta la oración para ser rezada a los pies del Sagrario;

PEDIDO DE LA VIRGEN:
En el mes de Marzo del 2000, en un Mensaje privado, la Virgen le pide que se le edifique un Santuario elevado el que fue construyéndose en el cerro del medio de los TRES CERRITOS que bordean la ciudad y al que, con el correr del tiempo, acuden semanalmente miles de peregrinos de todo el país, países vecinos y otros más alejados, sobrepasando a veces los 800.00 visitantes.
También la Virgen le da el nombre con que quiere ser llamada; «INMACULADA MADRE DEL DIVINO CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS” y le dicta la oración de consagración.
Ambas consagraciones están al dorso de las estampas que distribuyen gratuitamente en el cerro las que están bendecidas por la Stma. Madre.

EL MESNSAJE CENTRAL:
En general, la Madre nos pide que volvamos a amar al Divino Corazón Eucarístico de Jesús, presente en la Sagrada Eucaristía. La Evangelización y Consagración del mundo entero a su CORAZÓN EUCARÍSTICO. Hacer conocer sus mensajes. Volver a los Sacramentos para prepararnos para la segunda venida de Nuestro Señor y la esperanza, el camino que nos conduce a Dios; “VIVIR EL AMOR Y CON EL AMOR DE SU DIVINO CORAZÓN